septiembre 25, 2021     Reservar Cita
Portada » Infanto-Juvenil » ¿Cómo puedo saber si mi hijo padece ansiedad?
¿Qué es la ansiedad? ¿Cuándo es mala la ansiedad? ¿Cómo la sufre un niño? ¿Cuáles son las señales de alarma que debo tener en cuenta? ¿Qué puedo hacer como padre para ayudarle? ¿Cuándo acudir a un profesional para pedir ayuda?

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD? 

La ansiedad es una emoción de inquietud, nerviosismo, preocupación, temor o pánico por lo que está a punto de ocurrir o puede ocurrir. 

La ansiedad es básicamente un mecanismo defensivo, un sistema de alerta ante situaciones consideradas amenazantes. La ansiedad es un mecanismo universal, se da en todas las personas. Se considera normal, adaptativa, sirve para mejorar el rendimiento, así como la capacidad de anticipación y respuesta.  

 

¿CUÁNDO LA ANSIEDAD PUEDE SER PREJUDICIAL PARA MI HIJO? 

Entonces, ¿cuándo la ansiedad puede ser perjudicial, mala o patológica? La ansiedad se transforma en un problema cuando es desadaptativa, intensa, exagerada y desproporcionada. En el momento en que interfiere con el funcionamiento cotidiano, disminuye el rendimiento, se acompaña de una sensación desagradable y paralizadora persistiendo más allá de los motivos reales para sufrirla.  

Un niño con ansiedad puede encerrarse en su mundo y negarse a comunicarse o por el contrario, estallar en un torbellino de ira mediante un berrinche o una conducta agresiva.  

Los niños más propensos a sufrir ansiedad son aquellos más imaginativos, que tienden a exagerar las cosas y que están permanentemente en alerta, a la defensiva y que tienen problemas para controlar y gestionar sus emociones.  

 

SÍNTOMAS FÍSICOS DE LOS NIÑOS QUE TIENEN ANSIEDAD 

Los síntomas físicos más comunes de la ansiedad que puede experimentar tu hijo son: 

  • Taquicardias y nerviosismo. El niño experimentará que su corazón se “descontrola” y comienza a latir con demasiada fuerza o con arritmias. Esto asusta mucho al niño, que no sabe por qué le pasa eso y el miedo no hace más que empeorar la situación.  
  • Dificultad para respirar. Debido a que el corazón acelera, el niño le cuesta más mantener la respiración pausada.  
  • Sudoración excesiva puesto que se desencadena a causa del nerviosismo. 
  • Al tener dificultad para mantener una correcta respiración, el cerebro varía la cantidad de oxígeno en la sangre por lo que se pueden presentar mareos y dolores de cabeza.  
  • Tensión muscular. El cuerpo reacciona ante la ansiedad como si tuviera que enfrentarse a un enemigo y se tensa. 
  • La angustia y la ansiedad pueden afectar directamente al estómago por lo que el niño puede experimentar dolor de barriga. 

 

SÍNTOMAS PSICOLÓGICOS RELACIONADOS CON LA ANSIEDAD INFANTIL 

Por otro lado, debemos estar alerta ante la presencia de síntomas psicológicos que pueden manifestar los pequeños de la siguiente manera: 

  • Preocupación excesiva. Los niños con ansiedad suelen ser muy perfeccionistas y exigentes con ellos mismos y se preocupan en exceso por las cosas. 
  • La ansiedad puede provocar que el niño piense que le pasa algo extraño y comience a tener problemas de autoestima y falta de confianza en sí mismo.  
  • El estado de ansiedad puede presentar dificultades para la concentración y atención 
  • Pensamientos negativos debido a que piensa que está en peligro y que hay algo que le amenaza.  
  • Tics nerviosos y movimientos repetitivos: morderse las uñas, tirarse del pelo… debido al estado de nerviosismo desencadenado por la ansiedad.  
  • Sensibilidad. El niño llora o se enfada, las emociones se descontrolan.  

 

TIPS PARA AYUDAR A NUESTRO HIJO ANTE LA ANSIEDAD QUE SUFRE 

Después de conocer estas señales a las que debemos estar alerta, como padres ¿qué es lo que podemos hacer para ayudar a nuestro hijo que sufre estos síntomas?  

– Primero, mantén tú la calma ante la situación que provoca ansiedad a tu hijo. 

 Hablar menos y escuchar más. Siéntate a escuchar y descubrir el inmenso e increíble mundo que está sucediendo dentro de tu hijo.  

– Muéstrate interesado por sus preocupaciones. Muchas veces, los niños tienden a encerrarse en sí mismos y a no explicar aquello que les preocupa por miedo a la respuesta de los mayores que les decimos: “¡esto son tonterías!”.  

 Juega con él, obsérvalo y entra en contacto con tu hijo para sentir y entender aquello que le está pasando.  

– Establece rutinas fijas en torno al sueño para poder conseguir todas las horas de sueño que necesita el pequeño para estar descansados. Las rutinas también le harán sentir seguro, tanto con el mundo como consigo mismo. 

– Puedes animarle a realizar actividades fuera de casa y a despegarle de las tecnologías de vez en cuando. Realizar deporte, actividades y juegos al aire libre o extraescolares en familia hacen que el cerebro del niño se mantenga activo y distraído.  

– Perder el miedo a hablar sobre cómo nos sentimos con nuestros hijos les ayudará a entender sus propias emociones.  

– Como padres, hacemos todo lo que está en nuestras manos para criarlos lo mejor que podemos. Sin embargo, a veces también es necesario que tu hijo aprenda por sí mismo y explore por su cuenta en algunos aspectos 

 

LA VIDA ES ACCIÓN. Por este motivo te recomendamos que en caso de observar preocupaciones frecuentes y síntomas ansiosos que interfieren con las actividades diarias de tu hijo, consultes con un especialista de Instituto PSICO para evaluar los síntomas y poder ofreceros una evaluación, asesoramiento y tratamiento personalizados.  

Anna Ortiz

Núm.Colegiada 11.974
Psicóloga sanitaria y Especialista en desarrollo personal

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