octubre 26, 2021     Reservar Cita
Portada » Crisis » EL DUELO POR LA MUERTE DE UN FAMILIAR POR CORONAVIRUS
Estamos en una época de dolor y sufrimiento para muchas familias, una época donde los dramas se suceden y donde las muertes se palpan en el entorno.

Todos conocemos a alguna familia que el Coronavirus ha acabado con la vida de uno de sus familiares, amigos o conocidos.

Muchas familias tendrán que hacer frente a un proceso de duelo y, como todo proceso, tiene diferentes etapas que hay que conocer ya que, entonces, entenderemos que todo forma parte de un largo y complicado camino… pero que, poco a poco, podremos salir de la inmensa oscuridad que nos rodea actualmente y avanzar hacia una recuperación emocional.

¿QUÉ ES EL DUELO?

El duelo es el tiempo y el espacio que necesitamos para poder hacer frente y aceptar la muerte de un ser querido.

El proceso de duelo es único para cada persona y requiere de mucho apoyo y comprensión por parte del entorno cercano. El dolor al principio es insoportable, nada ni nadie lo puede suavizar, no estamos bien en ninguna parte, no podemos dormir, no tenemos hambre, estamos muy nerviosos, el llanto nos acompaña todo el día y la tristeza se convierte en nuestra compañera de viaje.

Lo que os puedo decir es que he acompañado a cientos de personas que han pasado por duelos de personas queridas, he visto a muchas de ellas tocar fondo, vivir en la plena y absoluta desesperación durante meses… pero con el apoyo adecuado y las ganas de luchar para sobrevivir y, sobre todo, querer volver a vivir, todas ellas, poco a poco, han ido tirando hacia adelante. Por suerte, la desesperación es transitoria y, dentro de un espacio de tiempo, diferente para cada persona, empezaremos a sentir un poco de calma interior que nos permitirá seguir viviendo con dignidad.

El duelo es bueno y necesario, es el tiempo que necesitamos para rehacer nuestra vida, una nueva vida impuesta sin la persona que tanta falta nos hace a nuestro lado. El grado de dolor que experimenta cada persona es único, no se puede medir ni cuantificar, es un dolor que nos paraliza, que nos ahoga y que a veces, incluso, nos cuesta poder explicar con palabras el malestar que llegamos a sentir. Nos sentimos vacíos, como si nos hubieran quitado una parte de nosotros mismos, en un mundo donde no le encontramos el sentido, donde de un día para otro, no sabemos todavía cómo, desaparece una figura puntal en nuestra vida: un padre, un marido, una hija, una hermana, un amigo….

FASES DEL DUELO

El duelo implica pasar por cuatro etapas claramente diferenciadas:

1. Aceptar la realidad de la pérdida: Al principio siempre hay la sensación de que no es verdad, que es imposible que no podamos volver a ver más a la persona, a veces parece que la vemos por la calle, o le seguimos poniendo la mesa a la hora de cenar por costumbre… la negación es normal al inicio del proceso. La muerte de la persona hay que ir asimilándola progresivamente, es el mecanismo de defensa que tenemos para no entrar en estado de locura transitoria.

2. Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida: Hemos de expresar todo lo que sentimos, debemos recolocar todos los pensamientos distorsionados sobre la muerte. No se puede evitar el dolor, porque estamos evitando una parte de nosotros mismos y, esto, con el tiempo nos pasaría una cara factura emocional.

3. Adaptarse a un mundo en el que la persona ya no está: Tenemos que aprender a vivir sin él/ella, sin su compañía física, sin sus conversaciones, sin todo lo que nos unía a la persona amada. Este hecho, implica que nos cuestionemos el propio sentido del mundo y los valores fundamentales de nuestra vida.

4. Recolocar emocionalmente a la persona perdida y seguir viviendo: El proceso de duelo termina cuando somos capaces de poder hablar de la persona con calma interior y serenidad y, al mismo tiempo, tengamos ganas de seguir viviendo. Esta persona ha formado y forma parte de nuestra vida, siempre tendrá su lugar en nuestro mundo interior.

Es muy importante tener claras estas etapas, porque no hay otro camino que pasar por todas ellas y como mejor se haga cada etapa… mejor haremos el proceso de duelo, y por tanto, antes podremos encontrarle sentido a la vida de nuevo. En este momento hay mucha sensación de soledad, pero no estáis solos… os recomiendo que busquéis ayuda en vuestro entorno y, ante un dolor que no os deje vivir, es muy aconsejable que un psicólogo experto en el tema de pérdidas y duelos os acompañe en este duro camino ya que os ayudará a avanzar de manera profunda, correcta y más llevadera por esta complicada vivencia que inevitablemente os toca vivir. No os dejéis, levantaros cada día y pensad que, ahora no, pero tarde o temprano podréis controlar la situación y, en un tiempo, volveréis a ser vosotros mismos y recuperaréis las ganas de reír y volver a vivir. No olvidéis que LA VIDA ES ACCIÓN. Ánimo!

Anna Ortiz

Núm.Colegiada 11.974
Psicóloga sanitaria y Especialista en desarrollo personal

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Comentario

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  • Cuando murió mi marido me desesperé. Mi vida parecía acabada. Suerte que encontré los grupos de duelo que lleva la psicóloga Ortiz y con mucho esfuerzo conseguí volver a vivir. Al final hay que pasar por las etapas explicadas en el artículo, no hay otra opción.

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Anna Ortiz
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