junio 15, 2021     Reservar Cita
Portada » Ansiedad » LA ANSIEDAD Y LOS TRASTORNOS DE PÁNICO
¿Te notas muy ansioso y temes descontrolarte? ¿Tienes miedo a salir a la calle por si te viene ansiedad? ¿Has ido varias veces a urgencias porque tenías dolor en el pecho y taquicardia? ¿Piensas que sería terrible tener un ataque de pánico? ¿Crees que puedes llegar a volverte loco? ¿Notas que te falta el aire y tienes la sensación de que te asfixias? ¿La ansiedad interfiere significativamente en tu día a día?

¿QUE SÓN LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD?

Los trastornos de ansiedad (según el DSM-V Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como alteraciones conductuales asociadas. El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria, mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Es evidente que en muchas ocasiones ambas respuestas se solapan y muchas veces tanto el miedo como la ansiedad se ven reducidos por conductas evitativas generalizadas.

Esta ansiedad generalizada se puede complicar cuando hablamos del trastorno de pánico. En este caso, la persona experimenta recurrentes e inesperadas crisis de pánico y está persistentemente intranquila o preocupada por si tiene nuevas crisis futuras o cambia de manera desadaptativa su comportamiento para evitar dichas crisis.

¿QUÉ SON LOS ATAQUES DE PÁNICO?

Los ataques de pánico se caracterizan por la aparición súbita de síntomas de miedo o malestar intensos que alcanzan su nivel máximo en cuestión de minutos, acompañados de síntomas físicos y cognitivos. Las crisis de pánico pueden ser esperadas, en respuesta a objetos o situaciones temidas por la persona, o inesperadas ocurriendo la crisis sin razón aparente. En Estados Unidos y Europa, aproximadamente la mitad de los individuos con trastorno de pánico presenta ataques de pánico esperados combinados con ataques de pánico inesperados.

En la población general, la prevalencia estimada anual para el trastorno de pánico en Estados Unidos y varios países europeos está en torno al 2-3% en los adultos y los adolescentes.

El miedo de muchos pacientes es pensar que una crisis de pánico sea el anuncio de una enfermedad no diagnosticada que pueda poner en peligro su vida, como por ejemplo sufrir un ataque al corazón, volverse loco, … La media de edad de inicio de los trastornos de pánico es de 20 a 24 años. Un pequeño número empieza en la infancia, y la aparición después de los 45 años es poco común, aunque puede ocurrir. El curso normal, si el trastorno no se trata, es crónico pero con oscilaciones o con periodos de remisión, los cuales pueden ser largos.

FACTORES DE RIESGO DE LOS TRASTORNOS DE PÁNICO

Los factores de riesgo son la afectividad negativa o la predisposición a experimentar emociones negativas insanas y la sensibilidad a la ansiedad. La realidad es que entramos en un círculo vicioso donde los pensamientos se vuelven preocupaciones y las preocupaciones se convierten en pensamientos. De hecho, hay 2 tipos de factores que acompañan la ansiedad:

– FACTORES DE PREDISPOSICIÓN: Seria la vulnerabilidad de origen genético o nuestra historia de aprendizaje.

– FACTORES PRECIPITANTES: Serian sucesos vitales estresantes que nos pondrían en una situación de ansiedad y alerta continua, y miedo a todo lo que nos puede pasar.

Ante el ataque de pánico siempre estamos hipervigilantes “para que no nos vuelva a pasar”, es   por este motivo que delante de cualquier estresor se nos activa el sistema de vigilancia delante del peligro imaginario, evidentemente, con todos los síntomas físicos que conlleva y las interpretaciones catastróficas que nos vienen a la mente.

LOS SÍNTOMAS FÍSICOS DE LOS TRASTORNOS DE PÁNICO

Los síntomas físicos más frecuentes que pueden aparecer son:

– Palpitaciones y/o aceleración de la frecuencia cardíaca

– Sudoración

-Temblor o sacudidas

– Sensación de dificultad para respirar o asfixia

– Sensación de ahogo

– Dolor o molestias en el tórax

– Náuseas o malestar abdominal

– Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo

– Escalofríos o sensación de calor

– Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo)

– Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo)

– Miedo a perder el control o de “volverse loco”

– Miedo a morir

– Entre otros

PARA TRATAR LOS ATAQUES DE PÁNICO ES NECESARIA LA AYUDA PROFESIONAL

La vida es un precioso camino de aprendizaje, y en este caso, es necesario ponerse en manos de un profesional y aprender a volver a conectar con la paz y tranquilidad tan deseada. Esto implica salir de nuestra zona de confort y redescubrir una parte de nosotros mismos más desafiante, activa e inspiradora. Sólo desde otra perspectiva, desde otra mirada, aplicando estrategias diferentes, incorporando técnicas de respiración y relajación, reestructurando nuestros pensamientos, analizando nuestras creencias irracionales, observando nuestras emociones negativas insanas, cambiando nuestros comportamientos disfuncionales… podremos pensar, sentir y actuar de manera más serena y tener mucha más claridad mental. En este caso la disciplina en ciertos hábitos y la perseverancia en cambiar ciertos aspectos perjudiciales en nuestra vida van a posibilitar nuestra recuperación personal. La vida hay que vivirla activamente, porque la “VIDA ES ACCIÓN”.

 

Anna Ortiz

Núm.Colegiada 11.974
Psicóloga sanitaria y Especialista en desarrollo personal

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