octubre 26, 2021     Reservar Cita
Portada » Reflexiones de vida » LA SOLEDAD FRENTE AL COVID-19
Hay momentos en la vida que el sentimiento de soledad aumenta, se palpa en el ambiente. Nos estamos encontrando ante una experiencia desconocida, llena de misterio e incertidumbre. Cada semana nos dan noticias diferentes, cada vez más graves, más restrictivas y con más afectaciones hacia nuestras vidas.

LA SENSACIÓN DE SOLEDAD AUMENTA

En estos meses la sensación de soledad aumenta, nos sacan gran parte de las libertades que tenemos: salir a la calle, relacionarnos, acercarnos a las otras personas … somos seres sociales y como tales necesitamos el contacto, socializarnos y la proximidad de nuestro entorno próximo.

Nos hacen estar en casa, encerrados, aislados de todo contacto directo con el exterior, nos obligan a confinarnos un tiempo indefinido con las consecuencias psicológicas que esto conlleva. Es momento de grandes reflexiones, de reencontrarnos a nosotros mismos, de vivir desde el presente un futuro incierto. Todos estos hechos activan uno de los sentimientos que tendremos muchas personas durante estas semanas: la soledad.

¿QUÉ ES LA SOLEDAD?

La soledad puede ser real y física pues muchas personas viven solas y pueden tener la sensación de estar aisladas de la sociedad, sobre todo en estas semanas de confinamiento. O, por otra parte, puede ser una soledad más emocional…. es esa sensación que todos hemos experimentado alguna vez en la vida y que se trata de la vivencia de sentirnos solos pues, de hecho, nos podemos sentir muy solos aunque estemos muy bien acompañados.

Si hablamos de esta soledad emocional normalmente va vinculada a un estado de sufrimiento, insatisfacción con nuestra realidad y malestar permanente que nos conduce, poco a poco, hacia un pozo oscuro donde nos sentimos vulnerables, perdidos y apartados de todo y de todos. Muchas veces, la soledad va acompañada de la sensación de incomprensión, de pensar que no nos entiende nadie, que estamos pasando por una situación muy dura y no podemos contar con el apoyo de ninguna persona cercana.

LA SOLEDAD COMO ÚNICA COMPAÑÍA DE VIAJE

La soledad entonces se convierte en la única compañera de viaje donde el vacío se hace cada día más palpable y la sensación de aislamiento llega a extremos importantes que hace que el estado de angustia y síntomas depresivos acompañen nuestros días.

¿Qué podemos hacer ante esta sensación de soledad?

1. Podemos pedir ayuda a un profesional experto. Actualmente los tratamientos online están funcionando muy bien y, precisamente en este momento, nos ayudaría a tener un apoyo directo.

2. Podemos estar en contacto permanente vía telemática con familiares y amigos. Cada día tenemos que hablar con varias personas, necesitamos expresar, comentar el día, explicar nuestras angustias, compartir informaciones o dudas…

3. Podemos estar activos: el hacer cosas, leer, limpiar, escribir, … nos hace sentir útiles, vivos y nos ayuda a rebajar la sensación de vacío interior.

4. Podemos hacernos amigos de la soledad y entender que estar solo no significa que nos tengamos que sentir solos, al contrario, podemos estar solos y sentirnos muy bien arropados por nosotros mismos y por nuestro entorno.

5. Podemos buscar a personas que se encuentren en una situación similar a la nuestra y así, poder compartir nuestras experiencias y vivencias con personas que nos entenderán enseguida porque están pasando por el mismo problema.

AYUDEMOS A LA SOLEDAD A QUE NO SEA LA ÚNICA PROTAGONISTA DEL DÍA

Como ya hemos dicho, la situación de las próximas semanas no es fácil. Por este motivo, no podemos complicar las cosas más de lo justo y necesario. Debemos darle la vuelta a sensaciones que nos desbordan porque los días se hacen muy largos cuando hay situaciones de malestar y sufrimiento emocional.

No podemos darle vueltas todo el día a lo mismo, virus COVID-19, debemos dosificar las informaciones, es recomendable estar informado pero no hay que estar pegado a las noticias cada hora porque entramos en un círculo peligroso de malas noticias, sentimientos de tristeza, ganas de llorar, fatiga mental, y toda una serie de aspectos que no es bueno que nos invadan tantas veces al día. La mente debe poder parar y desconectar, necesita cargar pilas y distraerse con otros elementos del entorno inmediato que le den frescura, calma y renovación para afrontar el siguiente día con la energía renovada. LA VIDA ES ACCIÓN.

Anna Ortiz

Núm.Colegiada 11.974
Psicóloga sanitaria y Especialista en desarrollo personal

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Comentario

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  • La verdad es ques este confinamiento ha sido muy, muy duro. Yo vivo sola y los días se me han hecho eternos. He seguido muchos de los consejos que da el artículo y la verdad es que me han ido muy bien.

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Anna Ortiz
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