febrero 27, 2021     Reservar Cita
Portada » Reflexiones de vida » MIS DERECHOS DENTRO DEL PERIODO DE CONFINAMIENTO
Quién nos iba a decir que hoy estaríamos confinados en casa. Encerrados, sin poder salir, por un virus que ha destrozado la normalidad de nuestra sociedad.

Estamos pasando por una situación que nunca hubiéramos imaginado, una situación que nos ha robado nuestra vida, las cosas que nos gustaba hacer, nuestros espacios de ocio, nuestras relaciones sociales… y bajo el lema: “quédate en casa “y haciendo caso al Gobierno y a expertos en diferentes ámbitos, vivimos un día a día desde el interior de nuestros hogares.

Ahora ya hace 4 semanas que estamos confinados… y todavía nos queda un largo camino por recorrer. Los días se hacen largos, los fines de semana es como si no existieran ya que todos los días son iguales. Estamos viviendo un dramatismo desmesurado en los medios de comunicación… y, además, nadie sabe nada a ciencia cierta. Venga, ¡a convivir con todo esto!

A pesar de seguir las normas decretadas por el Gobierno, ser un buen ciudadano, ser respetuoso con los que están sufriendo, admirar a los profesionales sanitarios, ser solidario con el entorno… en definitiva, aparte de ser ético y moralmente correcto, y asumir las obligaciones impuestas… también soy humano y tengo derecho a estar harto de la situación y, por lo tanto, tengo ciertos derechos que puedo utilizar en el momento que desee, lo necesite o simplemente me dé la gana.

TENGO DERECHO A QUEJARME UN RATO CADA DÍA

Ante esta situación está mal visto que nos quejemos porque estamos en casa protegidos y sin riesgo a contraer la enfermedad. Pues, sabes qué, os animo a que os quejéis, que os desahoguéis, que expreséis toda la rabia que tenéis dentro. Hay ratos que poder expresar libremente nos ayuda a vaciar la mochila de tantos días que llevamos en nuestra espalda.

TENGO DERECHO A ESTAR CANSADO DE ESTAR EN CASA CONFINADO

Nos venden que estar en casa está muy bien, que podemos hacer muchas cosas que tenemos pendientes y que nunca tenemos tiempo de hacer, y es cierto. Pero cuando llevamos tantas semanas en casa es normalísimo que estemos hartos de vivir entre 4 paredes, ver todo el día el mismo sofá o dormitorio, y que tengamos la necesidad de salir desesperadamente. Por lo tanto, es lógico que nos sintamos cansados ​​de estar bajo un confinamiento, por justificado que sea, que no tiene fecha final. Por tanto, no debemos sentirnos culpables por estos pensamientos.

TENGO DERECHO A NO ESTAR DE ACUERDO CON MUCHAS DECISIONES QUE SE TOMAN DESDE EL GOBIERNO

Las decisiones tomadas por el Gobierno afectan totalmente nuestras vidas, nos dan mucha información dosificada, hay muchas cosas que no nos dicen según ellos para protegernos, aprueban leyes que no defienden nuestros intereses, tal vez sí los intereses de otras personas… y como ciudadanos no nos queda más remedio que acatarlas … pero no quiere decir que tengamos que estar de acuerdo. Tenemos nuestro criterio, tenemos nuestros argumentos y, por tanto, podemos no compartir las decisiones que se toman por acciones presentes y futuras tanto del sector sanitario, como económico o social.

TENGO DERECHO A VERBALIZAR LO QUE YO PIENSO DE LA SITUACIÓN

El hecho de expresar lo que pienso ya es una terapia en sí misma. Necesitamos verbalizar todo lo que tenemos dentro, todo lo que nos da vueltas día tras día y nos conduce a estados de angustia. Necesitamos comunicarnos, necesitamos hablar con otras personas, y las diferentes opiniones permiten que se pueda llevar a cabo un debate social muy enriquecedor y con diversidad de opiniones que aportan nuevas perspectivas a la mente de las personas.

TENGO DERECHO A NO PENSAR COMO LA MAYORÍA

Por otro lado, tengo todo el derecho del mundo a pensar como yo quiera, a discrepar de las opiniones de la mayoría. Nadie nos puede imponer un pensamiento, ni unos valores ni unas ideologías. En este día a día, estamos sobreviviendo, estamos pasando por una vivencia extraordinaria, dura y desconocida para nosotros. Nadie tiene la verdad absoluta, por lo tanto, la suma de reflexiones, experiencia, estudios, opiniones y sentido común, es el que nos dirigirá a un futuro incierto a día de hoy. Tu opinión suma, no lo dudes.

TENGO DERECHO A DESAHOGARME UN RATO

Tengo derecho a desahogarme un rato cada día de la manera que me vaya mejor: haciendo ejercicio en el comedor, tocando la guitarra, escribiendo un artículo, llamando al amigo que me escucha, estando en el sofá tumbado mirando el techo… cuando me haya desahogado, entonces podré volver a la aparente normalidad de un día a día confinado.

En definitiva, no dejamos de ser nosotros mismos en unas circunstancias excepcionales, y como tales, nos podemos permitir ciertas actitudes y actuaciones también excepcionales por la gravedad de la situación vivida, y cuando vuelva la normalidad ya normalizaremos automáticamente ciertos pensamientos y actuaciones de manera inconsciente. Lo que piensas, con lo que dices, con lo que haces debe ir alineado, es fundamental para poder afrontar esta vivencia y experiencia vital de la manera más racional, positiva y enriquecedora posible. No olvide que LA VIDA ES ACCIÓN, tanto en un día a día confinado como en unos días que volverán a ser como siempre. ¡Esperemos que muy pronto!

Anna Ortiz

Núm.Colegiada 11.974
Psicóloga sanitaria y Especialista en desarrollo personal

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Comentario

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  • Hola Anna. Suerte que en este confinamiento me has podido ayudar online. Ha sido una época muy dura para mi. Espero verte en la consulta presencialmente en breve.